Ritos breves que ordenan la mente
Cinco minutos para doblar la manta, atenuar la luz y dejar el móvil en otra habitación cambian la noche. Un libro de papel, calcetines gruesos y una bebida caliente sellan la transición. Repite sin rigidez: la constancia, más que la perfección, sostiene el bienestar que hace habitable cualquier jornada, incluso cuando hay ruido, lluvia o cansancio acumulado.